Presenta un nuevo espectáculo den su carrera: La obra del autor Ángel Monteagudo "Solo una noche".
Con esta obra el grupo Ágora se aleja de textos con temática más profunda y se introduce de lleno en un género que tuvo sus momentos álgidos en los 60 y 70. La comedia.

“Solo una noche”es una comedia de enredo. El pasado año 2005 se cumplía el centenario del nacimiento de un gran escritor de comedias Miguel Mihura, quizá el autor más representativo de la comedia española. Aunque la obra que presentamos no pertenece a Mihura, sin embargo la temática se acerca a su estilo.
La acción se desarrolla una noche. El conflicto, el enredo y las situaciones que transcurren durante hora y media es la base de esta obra.
Por orden de aparición en escena:
Cumplir veinticinco años fieles a una pasión artística es difícil en estas tierras, pero más difícil es que ésta pasión sea colectiva y lleve con orgullo el nombre «Teatro» en lo más alto de sus corazones... Para romper con las rutinas, con los fracasos, con la dinámica de grupos y su consiguiente auto-fagocitación (a lo tiovivo qué por efecto de la velocidad creciente va expulsando de sus caballitos tíOtones a los entusiastas que los montan), Agora Teatro Independiente, lleva veinticinco años ofreciendo montajes escénicos de gran calidad. Más de veintiocho hasta la fecha. Destacamos de entre ellos: El gran Teatro del Mundo (Calderón), Siete gritos en el mar (Casona), Farsa y licencia de la reina castiza (Valle Inclán), Los posesos (Albert Camus), Un adulterio decente (J. Poncela), Todos eran mis hijos (Arthur Miller), El Tragaluz (Buero Vallejo), Tango (Slawomir Mrozeck), Fuera de Quicio (Alonso de Santos), La zorra y las uvas (Joaquín Figueiredo), Orquídeas y panteras (Alfonso Vallejo), Una noche en su casa... señora (Jean de Letraz), Esquina peligrosa (J. B. Priestley), La importancia de llamarse Ernesto (Oscar Wilde), Lecturas dramatizadas (García Lorca, Darío Fo, etc.), Los buenos días perdido (A.
Gala), El sí de las niñas, (Fernández de Moratín), El malentendido (Camus), El precio (Miller) y La invitación, del polifacético novelista y hombre de teatro, entre otras muchas facetas literarias, Jesús Carazo...
Para los lectores de otras provincias castellano y leonesas, aclaro que antes de llegar a esta cifra espectacular y redonda, sus componentes no se habían caído de ningún guindo y menos roto nada, su decisión consensuada de formar un grupo estable y diferente a los que existían en ese momento en Burgos, fue consecuencia de otras experiencias y trayectorias teatrales ya vividas y superadas por sus componentes.
Han pasado por este grupo un buen número de buenos actores burgaleses, pero debemos citar como cordón umbilical, como motor primordial, fundamental y pertinaz, a María Gracia, a Joaquín Ramos y a Femando Quintana. Agora Teatro Independiente se ha nutrido en muchas representaciones de otros actores próximos a esta compañía, ya fuese por razones de amistad o de conveniencia teatral... Entre los componentes de Agora Fernando Quintana es el Director de la Escuela de Teatro Municipal de Burgos. Escuela teatral que lleva funcionando desde hace quince años y lo que llevamos de éste ( XV promociones) y qué ha formado a magníficos actores que, a su vez, han fundado compañías relevantes para el panorama comunitario y por ende burgalés (Renco Teatro, La Mentira, Barriga, Las Pituister, La Folia, Bambalúa, La Sonrisa, Deux ex Machina, Carámbano, Cal y Canto, Entrecajas, La Buhardilla, etc. Fernando Quintana es también conocido por ser el primer actor que ha creado un programa televisivo sobre teatro en una televisión nacional, sin detenemos en exceso en su faceta como colaborador de prensa y radio. Pero volvamos al entramado de Agora Teatro Independiente, sin olvidarnos de que esta aventura vivencial y teatral irreductible es, dentro del panorama comunitario, una de las grandes compañías teatrales existentes en la actualidad, junto a la compañía Corsario, Atalaya, Teatro del azar (Valladolid) o Zanguango (Salamanca).
Está más que claro que la musa del Teatro ha velado por vosotros, otorgándoos la gracia del arte que ella preside, de tal manera que ahora en este vuestro merecido homenaje, tras veinticinco años de trabajo ininterrumpido, sólo precisáis que la misma musa que tanto os ha protegido os haga más ricos... De la salud y de sus zarandazas tendréis que tocar en otra puerta. Por suerte para vosotros las referencias que portáis son incuestionables
Muchas felicidades María, Joaquín, Fernando. Nos vemos muy pronto, otra vez, entre los silencios, la emoción contenida y las bambalinas.
JORGE VILLALMANZO
A.S.R. BURGOS - Se puede engañar a todos durante un tiempo, a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. Esta frase de Lincoln cuelga de una de las paredes del local de ensayo, almacén y sala de reuniones que Ágora Teatro Independiente tiene en el Centro Francisco Salinas. Fotos, una amplia biblioteca de más de quinientos títulos, carteles, trastos que un día fueron decorados... acompañan el día a día de esta compañía aficionada que cumple veinticinco años sobre los escenarios. Un motivo de fiesta que quieren celebrar haciendo reír al público con la comedia Solo una noche, que estrenarán en enero, con un preestreno en diciembre.
Se juntan para recordar esta dilatada historia y, haciendo honor a su nombre -asamblea abierta en la plaza pública-, todos hablan, todos escuchan, todos opinan.
Su historia empieza a escribirse en 1980. Corría el mes de octubre cuando un grupo de actores y actrices coincidieron para festejar el tercer centenario de la muerte de Calderón de la Barca. Metidos en harina, Federico Salvador Puig les pide que hagan la lectura de su obra Espumas del Arlanzón, basado en un cuadro de Marceliano Santa María, en el Ayuntamiento. Era un 23 de febrero de 1981. El golpe de estado de Tejero truncó este acto, pero animó a estos jóvenes a unirse bajo el nombre Amigos del Teatro. En 1985 pasarían a llamarse Ágora Teatro Independiente.
La semilla estaba plantada. Las raíces arraigaron y la primera flor apareció ese mismo año con Siete gritos en el mar, de Casona.
Esa imagen vuelve a la memoria de Femando Quintana en blanco y negro. La comparte con María Gracia. Los dos junto a Joaquín Ramos son los resistentes de aquella primera formación. Y ha llovido mucho. Y el mundo ha cambiado mucho.
Los veteranos echan de menos las treinta y tantas representaciones que hacían en los ochenta y noventa. El trabajo se ha ralentizado «no por falta de ganas e ilusión», dice Quintana, quien tiene claro que «los grupos tienen vida cuando tienen trabajo y muchas funciones». Y desde hace cinco años, un montaje ya se convierte en éxito si se estrena.
Las causas de este arrugamiento están en el incremento del número de grupos, de la oferta y la estabilidad de la programación municipal. Pero Ágora se resiste a borrar la imasen de un Avenida y Gran Teatro [...] podríamos comparamos con cualquiera», sentencia Gracia.
Están ilusionados con el presente, pero sus palabras se van quemando. Pasan los años y cuesta más rascar aplausos porque no hay oportunidades para actuar. «Y eso desanima mucho. Los años sí que me pesan. Si viéramos que hay alegría, que te contratan...», anota María. Solo una anécdota: cobraban más hace veinte años que ahora.
Nuevos, que no novatos
Unos tiempos que no llegaron a conocer Julia Alonso, Carmen Moral y Charly Blanco. 14 años, 11 años y menos de un año, respectivamente.
Temblando se recuerda Julia Alonso en aquella primera función. Acababa de salir de la Escuela de Teatro y le habían propuesto participar en Esquina peligrosa. Era un sueño cumplido. «Estaba muy asustada. Agora me dio la oportunidad de dar en los morros a la mucha gente que no confiaba en mí», anota Julia, que se acalora con los piropos de María: «Era un talento a descubrir. Con una vis cómica terrible. Ha subido peldaños a toda prisa».
La importancia de llamarse Ernesto fue la primera pieza para Carmen. Un reto. Se ríe al rememorar aquella primera vez en la que el destino jugó con ella. «El mayor temor es quedarte en blanco. A mí me ocurrió y la gozada es que en este grupo, ante esas situaciones, siempre hay una mano que te salva».
Para Carmen también tiene María un elogio escondido: «Es trabajadora al cuadrado. Es la primera que se aprende el papel».
Charly es el bebé del grupo, aunque ya tiene tablas (La Buhardilla). «Me han sorprendido gratamente porque yo les creía más serios», apostilla ante la sonrisa del resto»