EL TRAGALUZ, el drama al que asistimos con esa doble condición de sujetos y espectadores, está centrado en una familia estructurada dramáticamente como un triángulo de fuerzas. El vértice lo ocupa la figura del padre, y las fuerzas en oposición los dos hijos.
Como en todos sus dramas, el autor enfrenta al «contemplativo» y al «activo», como antes había enfrentado a David y Valindin («El Concierto de San Ovidio»); no reduce con ello la oposición a un simple esquema de buenos y malos, sino que desde su talante de dramaturgo auténtico, que no rehuye la complejidad humana y que rechaza todo simplismo moral e ideológico en la construcción de la «fábula», plantea una situación sustantivamente trágica. Buero Vallejo es hoy no sólo el dramaturgo más importante en la España de la postguerra, sino, y esto lo afirmamos enérgicamente, un dramaturgo europeo, cuyo lenguaje es válido y valioso en cualquiera de los idiomas de nuestro mundo occidental. Su dramaturgia es, por tanto, patrimonio común del mejor teatro contemporáneo y no solamente del español.
Esta tarde a las 8.15 en el salón teatro de la C.A.M. Gral Vigón actuación de Agora T. I. con la obra de Buero Vallejo «El Tragaluz». Esta representación se enmarca en la II Muestra Nacional de Teatro que cuenta con el patrocinio del Excelentísimo Ayuntamiento, dentro de la VII Otoñada Cultural, cuya organización corre a cargo de Agora T. I. Este colectivo teatral burgalés ha querido con la representación de esta obra, hacer un homenaje a la figura del autor español contemporáneo al que considera como el dramaturgo más importante en la España de la postguerra.
Recientemente hemos invitado a Buero vallejo para que asistiera a esta II Muestra Nacional de Teatro y le comentamos nuestra intención de representar una de sus obras; dado que todavía estaba reciente la muerte trágica en accidente de su hijo, declinó la invitación, no sin sentir el desplazarse a Burgos, pero nos dijo lo siguiente «gracias por acordaros de mí y cuidadme «El tragaluz», es de mis obras, la favorita, pues en ella se encierra la vida de muchos españoles en aquella postguerra.
«El tragaluz» es un drama con esa doble condición de sujetos y espectadores, se centra en una familia estructurada dramáticamente como un triángulo de fuerzas. El vértice lo ocupa la figura del padre y las fuerzas en oposición los dos hijos. Como en todos sus dramas, el autor enfrenta al «contemplativo» y al «activo» como antes había enfrentado a David y Valindin («El concierto de San Ovidio»); no reduce con ello la oposición a un simple esquema de buenos y malos, sino que desde su talante de dramaturgo auténtico, que no rehuye la complejidad humana y que rechaza todo simplismo moral e ideológico en la construcción de la «Fábula», plantea una situación sustantivamente trágica. Buero Vallejo es hoy no sólo el dramaturgo más importante en la España de la postguerra sino, y esto lo afirmamos enérgicamente, un dramaturgo europeo, cuyo lenguaje es válido y valioso en cualquiera de los idiomas de nuestro mundo occidental. Su dramaturgia es, por tanto, patrimonio común del teatro contemporáneo y no solamentte del español.
Con esta obra Agora T. I. sólo tiene un objetivo en la tarde de hoy, presentar a Buero Vallejo con dignidad y humildad, pero con sacrificio, esfuerzo e ilusión, por creer que nuestro trabajo es la base de nuestra existencia en estos seis años de vida de nuestro Grupo.
Dentro del programa VII Otoñada Cultural y de la II Muestra Nacional de Teatro, el pasado sábado día 8 en el salón teatro de la Caja de Ahorros Municipal, Gral. Vigón, tuvo lugar la representación de Agora T.l con la obra de Buero Vallejo «El Tragaluz». Esta agrupación teatral tiene a su cargo la organización de esta II Muestra de Teatro.
Sin duda Agora T. I. ha conseguido llegar a ser un fenómeno social, ya hoy, cargado de un importante antecedente, ha logrado identificarse con el público burgalés, que lo convierte en el grupo teatral de gran atractivo. Horas antes figuraba en la puerta del salón teatro el cartel de «No hay entradas» y varios centenares de personas congregadas en los alrededores reclamando localidades. Un hecho de indudable trascedencia.
«El Tragaluz» bautizado por su autor como experimento, aunque guarda correlación en contenido y formas teatrales, si bien rompió en su momento con los esquemas tradicionales en su concepción teatral, es por definirlo, teatro escabroso y profundo. Agora no presenta en su ficha técnica un responsable directo artístico, dejando la faceta en la dirección colegiada, fórmula empleada en grupos independientes y de vanguardia.
La puesta en escena con la división de tres esquemas apoyadas con el juego de luces, resulta estéticamente aceptable, procurando la belleza y uniformidad en las escenas, aislando perfectamente los tres momentos en el desarrollo de la obra. El experimento planteado en dos partes, potencialmente superior el segundo que el primero, basa su montaje en la interpretación, desde y a partir de una situación dramática tiende a subordinar y subordinarse el texto a las formas y modos de los actores, esto sucede y llega, como en el caso de este grupo, ser brillante, al contar con un elenco de actos bien preparados, ya que parece ser su arma más sobresaliente.
En este tipo de obras, ciertamente ocurre a menudo en este teatro poemático, con personajes y situaciones complejas, la relación entre el espectador y el espectáculo es insegura con momentos de aproximación y otros lejanos, pero jugando con la ventaja del texto de Buero Vallejo, este primer acto queda extricamente bien. El segundo acto sube con mucho su nivel, alcanzando momentos de verdadera emoción consiguiendo, al ser el texto mucho más agresivo, ya que en el primero fluye más la descripción de el llamado «contemplativo» y el «activo». Al final consiguió éxito al culminar un gran final bien adornado. Bien su puesta en escena, muy cuidada, con un tragaluz apoyado perfectamente con los efectos especiales. Lo más destacable, la interpretación, lo que hace que sin duda se considere a este grupo el más dotado para este tipo de obras.
El desarrollo de la exposición y su desenlace, fueron captadas por el público que llenaba totalmente el salón teatro, salvo escenas aisladas, que no se oyeron en las últimas filas, por llevarse excesivamente intimistas. Algunos pequeños errores quedaron ahogados por el buen trabajo general que llevaron de principio a fin. Enhorabuena. Esta II Muestra Nacional de Teatro, parece estar presidida por el signo de «No hay entradas», detalle significativo e importante, por lo que suponemos es otro tanto que se apunta esta agrupación teatral organizador, al tener ese «gancho» tan necesarios para conseguir buenos resultados en este tipo de convocatorias en torno al teatro en nuestra ciudad. Felicidades.
ANGEL BURGOA